Durante décadas, Onkyo ha sido un referente para los amantes de la alta fidelidad y del sonido multicanal de calidad. En 2022 nos llevamos un buen susto cuando la legendaria marca japonesa parecía desaparecer tras la quiebra de Onkyo Home Entertainment. Pero nada más lejos de la realidad, esta es su increíble historia.

Todo comenzó en Japón, con una pasión por el sonido

La historia de Onkyo comenzó en 1946, en un Japón que todavía trataba de recuperarse de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces cuando Takeshi Godai fundó una pequeña empresa dedicada a la fabricación de componentes de audio con una idea muy clara: acercar un sonido de calidad a los hogares.
El nombre elegido para aquella nueva compañía fue Onkyo, una palabra japonesa que puede traducirse como «armonía del sonido». Toda una declaración de intenciones para una empresa que, desde sus primeros años, situó la reproducción musical en el centro de su filosofía.
Con el paso de los años, aquella pequeña empresa fue ampliando su actividad y llegó a fabricar también televisores, reflejo de la ambición de una compañía que comenzaba a abrirse camino en la industria de la electrónica japonesa.
Aquella pequeña compañía nacida en Osaka estaba muy lejos de imaginar que, con el paso de las décadas, su nombre terminaría apareciendo en algunos de los equipos de alta fidelidad y cine en casa más conocidos del mundo. Pero todo empezó allí, en el Japón de 1946, con una pasión por el sonido y el deseo de reproducirlo cada vez mejor.

Los años dorados: cuando Onkyo conquistó los hogares
Durante las décadas de 1960 y 1970, Onkyo dejó de ser aquella pequeña compañía nacida en la Osaka de la posguerra para convertirse en uno de los nombres importantes de la electrónica japonesa. La empresa crecía, ampliaba sus instalaciones y comenzaba a mirar mucho más allá de su mercado de origen.
En 1957 se produjo además un acontecimiento decisivo para su futuro: Onkyo pasó a formar parte del grupo Toshiba. La operación proporcionó a la compañía nuevos recursos y reforzó su posición dentro de una industria electrónica japonesa que por entonces vivía una extraordinaria expansión.
Pero el verdadero corazón de Onkyo seguía estando en el sonido. Amplificadores, receptores, altavoces y otros componentes de alta fidelidad fueron construyendo poco a poco la reputación de una marca que apostaba por combinar la precisión de la ingeniería japonesa con una reproducción musical cada vez más refinada.
En 1971 llegó otro momento simbólico. Coincidiendo con el 25.º aniversario de la compañía, Takeshi Godai decidió acortar su denominación y convertir oficialmente «Onkyo» en el nombre de la empresa. Hasta entonces, la compañía había pasado por las denominaciones Osaka Denki Onkyo y Osaka Onkyo, aunque el nombre Onkyo ya formaba parte de su identidad desde sus orígenes.. Y apenas un año después comenzó su expansión comercial fuera de Japón con la creación de una filial en Alemania. En 1975 hizo lo propio en Estados Unidos y, pocos años después, también comenzó a fabricar allí.
Aquella expansión decía mucho de lo que estaba ocurriendo. Onkyo ya no fabricaba simplemente equipos para el mercado japonés: quería que su manera de entender el sonido llegara a los hogares de todo el mundo. Y lo consiguió.
Durante los años 70 y 80, los equipos de Onkyo comenzaron a ocupar un lugar destacado en los sistemas de alta fidelidad domésticos. Sus amplificadores y receptores, acompañados por altavoces y otros componentes, formaban parte de aquellos grandes equipos estéreo que se convirtieron en protagonistas de muchos salones. Para una generación de aficionados, tener un equipo Hi-Fi significaba también descubrir el placer de elegir cada componente y escuchar música a través de un sistema construido para algo más que simplemente reproducirla.
Onkyo supo aprovechar aquel momento. La música grabada estaba viviendo una transformación, los equipos domésticos eran cada vez más sofisticados y la alta fidelidad despertaba el interés de millones de personas. La marca japonesa estaba allí, en plena expansión, fabricando equipos que aspiraban a llevar una experiencia de sonido de calidad al hogar.
Y mientras el mundo del Hi-Fi evolucionaba, Onkyo también comenzaba a preparar su siguiente gran salto: el paso del estéreo tradicional al sonido multicanal y, posteriormente, al cine en casa. Pero para entonces, la compañía ya había dejado de ser una desconocida. Onkyo se había ganado un nombre.

Onkyo y el cine en casa: una nueva generación de aficionados
La alta fidelidad había llevado a Onkyo a los hogares de millones de aficionados, pero durante los años 80 y 90 estaba a punto de producirse una revolución que cambiaría para siempre la forma de escuchar música y ver películas en casa. El sonido dejaba de estar limitado a dos canales y comenzaba a rodear al espectador.
Onkyo supo ver muy pronto que aquella transformación representaba una enorme oportunidad. En 1987, la compañía presentó el TX-SV7M, un receptor A/V equipado con decodificación Dolby Surround, y comenzó a consolidar una reputación que la convertiría en uno de los nombres importantes del nuevo mercado del cine en casa.
La evolución fue vertiginosa. Los receptores AV comenzaron a incorporar más canales, nuevos formatos de sonido y una electrónica cada vez más sofisticada. Lo que antes requería una instalación reservada casi exclusivamente a los aficionados más exigentes empezaba a convertirse en una posibilidad real para muchos hogares.
Y entonces llegó uno de los grandes hitos de la historia de Onkyo.
En 1993, la compañía presentó el TX-SV919THX, que se convirtió en el primer receptor A/V de consumo certificado por THX. Aquello no era simplemente una inscripción más en el frontal del aparato. La certificación THX, creada a partir del trabajo de George Lucas y del ingeniero de sonido Tomlinson Holman, pretendía garantizar que los equipos domésticos fueran capaces de reproducir las películas con unos estándares de calidad mucho más próximos a los utilizados en las salas de cine.
Onkyo fue todavía más lejos. En 1996 presentó el TX-DS939, el primer receptor A/V de 5.1 canales certificado por THX. El sonido envolvente dejaba de ser una simple curiosidad tecnológica y comenzaba a convertirse en una experiencia verdaderamente inmersiva.
Para una nueva generación de aficionados, aquello cambió las reglas del juego. Ya no se trataba únicamente de sentarse delante de unos altavoces para escuchar un disco: ahora el salón podía convertirse en una pequeña sala de cine. El receptor AV pasaba a ocupar el centro del sistema, conectando el televisor, el reproductor de vídeo o DVD y varios altavoces distribuidos por la habitación.
Onkyo encontró en aquel nuevo escenario un territorio perfecto para desarrollar su filosofía. La experiencia acumulada durante décadas fabricando amplificación y componentes Hi-Fi se trasladaba ahora al sonido multicanal, mientras los avances en procesamiento digital permitían reproducir efectos y bandas sonoras con una espectacular sensación de espacio.
La compañía continuó avanzando al mismo ritmo que lo hacía la tecnología. En el año 2000 presentó el TX-DS989, un receptor 7.1 equipado con THX Surround EX, cuando el Dolby Digital comenzaba a convertirse en un estándar del cine doméstico. Y en 2007 llegaron los primeros receptores de Onkyo capaces de procesar formatos de alta definición como Dolby TrueHD y DTS-HD Master Audio.
Aquellos enormes receptores, con sus numerosos botones, conexiones y transformadores capaces de alimentar varios canales simultáneamente, se convirtieron en auténticos objetos de deseo para los aficionados. Para muchos de ellos, Onkyo dejó de ser simplemente una marca de alta fidelidad japonesa: se convirtió en una de las grandes protagonistas de la revolución del cine en casa.
Y precisamente cuando parecía que la compañía había encontrado un nuevo camino para seguir creciendo, comenzaron a aparecer las primeras señales de que los tiempos dorados no iban a durar para siempre.

Cuando todo empezó a complicarse
El éxito de Onkyo durante las décadas anteriores no significaba que el futuro estuviera asegurado. La industria electrónica estaba cambiando a una velocidad enorme y el mercado del audio doméstico comenzaba a enfrentarse a una transformación que afectaría incluso a algunas de sus marcas más consolidadas.
La llegada del DVD, los nuevos formatos digitales, el crecimiento de los equipos compactos y, posteriormente, la expansión de los ordenadores y de los dispositivos portátiles cambiaron la manera en que muchas personas consumían música y entretenimiento. El tradicional equipo Hi-Fi de componentes separados ya no ocupaba el mismo lugar en los hogares que años atrás.
Onkyo intentó adaptarse a los nuevos tiempos. La compañía amplió su actividad hacia nuevos productos y tecnologías, llegando incluso a llevar su nombre al mundo de los ordenadores y las tarjetas de sonido. Pero diversificar una compañía de electrónica no siempre resulta sencillo, especialmente cuando el mercado principal atraviesa dificultades.
En 1993 Onkyo había recuperado su independencia de Toshiba después de 36 años integrada en el grupo japonés. Dos décadas más tarde, sin embargo, la empresa se encontraba ante un escenario empresarial muy diferente. En 2012 llegó a establecer acuerdos de capital y colaboración con Gibson Guitar y TEAC, buscando nuevas oportunidades y alianzas en un sector que cada vez resultaba más competitivo.
Y en 2015 se produjo otro movimiento de enorme importancia: Onkyo adquirió Pioneer Home Electronics, incorporando al grupo sus negocios de audio y vídeo doméstico, además de otras actividades relacionadas con teléfonos y auriculares. Dos de los nombres históricos de la electrónica japonesa pasaban así a caminar juntos.
Sobre el papel, aquello parecía una magnífica oportunidad. Onkyo y Pioneer eran dos marcas con una enorme historia, experiencia tecnológica y una legión de aficionados. Pero también significaba gestionar una estructura empresarial mucho más compleja en un mercado que no dejaba de transformarse.
Durante los años siguientes comenzaron a sucederse las reorganizaciones, las ventas de negocios y los cambios societarios. En 2018, por ejemplo, Onkyo llegó a firmar un acuerdo de licencia de marca con TCL para el mercado de televisores, mientras continuaba reorganizando distintas áreas de su actividad.
El problema era que el mercado ya no era el mismo que había permitido a Onkyo crecer durante sus años dorados. La competencia internacional era feroz, los márgenes se estrechaban y mantener una gran estructura empresarial resultaba cada vez más difícil.
En 2020 se produjo otra reorganización importante. El negocio de audio y vídeo doméstico quedó integrado en Onkyo Home Entertainment Corporation, mientras otras actividades se separaban en distintas sociedades. La empresa trataba de encontrar una estructura que le permitiera sobrevivir y seguir compitiendo en un mercado que había cambiado por completo.
Y entonces llegó 2021. Fue el año en que una parte fundamental del negocio de Onkyo cambió definitivamente de manos. La compañía completó la transferencia de su negocio de audio y vídeo doméstico a una empresa conjunta formada por Premium Audio Company, filial de VOXX International, y Sharp. El acuerdo incluía las marcas Onkyo e Integra y suponía un cambio trascendental en el futuro de sus productos de consumo.
A esas alturas, la antigua Onkyo que muchos aficionados recordaban ya era muy distinta de aquella compañía que había conquistado los salones durante los años dorados.
Pero todavía quedaba por llegar la noticia que hizo pensar al mundo entero que Onkyo había desaparecido para siempre. Y esa noticia llegaría apenas un año después.
2022: el año en que todos pensamos que Onkyo había desaparecido
Y entonces llegó la noticia que parecía poner punto final a la historia.
El 13 de mayo de 2022, Onkyo Home Entertainment Corporation entró oficialmente en procedimiento de quiebra ante el Tribunal de Distrito de Osaka. Para cualquiera que leyera la noticia rápidamente, la conclusión parecía inevitable: Onkyo había desaparecido.
Después de más de siete décadas de historia, una de las marcas japonesas más conocidas del mundo del audio parecía haber llegado a su final. Los titulares hablaban de quiebra y los aficionados se preguntaban qué iba a ocurrir con una marca que había formado parte de tantos equipos de alta fidelidad y sistemas de cine en casa.
Pero había un problema con aquella conclusión. La Onkyo que estaba entrando en quiebra ya no era exactamente la misma Onkyo que fabricaba y comercializaba los receptores AV que todos conocíamos.
Para entenderlo hay que retroceder unos meses.
En 2021, la situación financiera de Onkyo Home Entertainment se había vuelto muy complicada. La compañía necesitaba encontrar una salida para su principal negocio y en junio de aquel año sus accionistas aprobaron la venta de una parte fundamental de sus activos a una empresa conjunta formada por Premium Audio Company, filial de VOXX International, y Sharp Corporation.
La operación se completó el 8 de septiembre de 2021. Y aquí está la clave de toda esta historia: aquella empresa conjunta adquirió determinados activos del negocio de audio y vídeo doméstico de Onkyo, incluyendo las marcas Onkyo e Integra, así como propiedad intelectual, ingeniería y derechos de fabricación. Premium Audio Company asumiría el desarrollo de productos, ingeniería, ventas, marketing y distribución, mientras Sharp se encargaría de la fabricación.
Es decir, el corazón del negocio de productos de consumo de Onkyo había cambiado de manos antes de que Onkyo Home Entertainment quebrara. Y eso cambia completamente la historia.
Cuando llegó mayo de 2022, los activos que habían sido adquiridos por Premium Audio Company y Sharp no formaban parte del procedimiento de quiebra. La propia Premium Audio Company tuvo que aclararlo públicamente después de que aparecieran informaciones que daban a entender que la quiebra suponía la desaparición inmediata de las marcas Onkyo e Integra. Según explicó la compañía, los activos adquiridos el año anterior no estaban incluidos en aquella quiebra y la operación de desarrollo, fabricación y distribución podía continuar.
Por tanto, aquella noticia que tantos aficionados recibimos con tristeza tenía una segunda lectura. Había quebrado la sociedad. No había desaparecido la marca.
La diferencia puede parecer una cuestión puramente empresarial, pero para entender qué ocurrió con Onkyo resulta fundamental. La compañía histórica que había acumulado décadas de actividad y que se encontraba en una situación financiera insostenible desaparecía como sociedad, mientras que una parte esencial de aquello que había construido —sus marcas, tecnología, propiedad intelectual y negocio de audio y vídeo doméstico— ya estaba en manos de un nuevo propietario.
De hecho, la propia historia corporativa de Onkyo refleja esa separación. En septiembre de 2021, el negocio de Home AV pasó a Onkyo Technology K.K., una empresa conjunta participada por Premium Audio Company y Sharp. En mayo de 2022, mientras tanto, Onkyo Home Entertainment Corporation, la antigua sociedad matriz, presentó la quiebra.
Y así ocurrió algo que, visto desde fuera, parecía imposible. Onkyo había quebrado y Onkyo seguía viva.
La noticia de 2022 fue, por tanto, el final de una etapa empresarial, pero no el final de la historia de la marca. Los receptores AV, amplificadores y demás productos que llevaban el logotipo de Onkyo podían seguir llegando al mercado porque el negocio que los desarrollaba y comercializaba había sido transferido meses antes.
Y todavía había más.
Apenas unas semanas después de la quiebra, Premium Audio Company anunciaba que los productos de Onkyo, Integra y Pioneer volverían a estar disponibles en Europa, Oriente Medio y África. El negocio continuaba. La marca seguía presente. Y, contra todo pronóstico, aquella historia que parecía haber terminado estaba a punto de comenzar un nuevo capítulo.
La pregunta, entonces, ya no era si Onkyo había desaparecido. La pregunta era mucho más interesante: ¿Quién estaba detrás de Onkyo ahora?
Entonces… ¿quién está detrás de Onkyo hoy?
Si Onkyo Home Entertainment quebró en 2022, pero la marca continuó presente en el mercado, la siguiente pregunta resulta inevitable: ¿quién estaba detrás de aquellos nuevos productos que seguían llevando el famoso logotipo japonés?
Premium Audio Company, conocida también como PAC, no era precisamente una desconocida para los aficionados al sonido. La compañía forma parte de VOXX International y reúne bajo su estructura marcas tan conocidas del mundo del audio como Klipsch, además de otras firmas especializadas. Su incorporación al negocio de Onkyo aportaba precisamente aquello que la marca necesitaba para afrontar una nueva etapa: capacidad de desarrollo, comercialización y distribución internacional.
Sharp, por su parte, aportaba una enorme experiencia industrial y de fabricación. El acuerdo establecía que Sharp se ocuparía de la fabricación de los productos, mientras que Premium Audio Company asumiría funciones relacionadas con el desarrollo, la ingeniería, las ventas, el marketing y la distribución. De esta manera, dos compañías con capacidades muy diferentes podían mantener en funcionamiento el negocio que Onkyo había construido durante décadas.
Pero hay algo todavía más importante: la marca Onkyo no se convirtió simplemente en una etiqueta colocada sobre productos de terceros. El acuerdo incluía activos de propiedad intelectual, ingeniería y derechos relacionados con la fabricación. Es decir, parte del conocimiento y de la tecnología acumulados por Onkyo durante décadas continuaron formando parte de la nueva etapa de la compañía.
Eso explica por qué, después de aquel turbulento 2022, siguieron apareciendo nuevos receptores AV, amplificadores y otros productos con el nombre Onkyo. La empresa que conocíamos había cambiado radicalmente desde el punto de vista corporativo, pero la marca, su tecnología y buena parte de su legado habían encontrado un nuevo hogar.
Y aquí aparece otro nombre que los aficionados al audio probablemente reconocerán inmediatamente: Pioneer.
El negocio de Onkyo no llegó a esta nueva etapa aislado. Premium Audio Company ya estaba vinculada al negocio de audio de Pioneer, y la nueva estructura permitió que Onkyo, Integra y Pioneer compartieran determinados recursos tecnológicos, de desarrollo y distribución. Así, tres nombres históricos de la electrónica japonesa pasaron a formar parte de un mismo ecosistema empresarial, aunque cada uno conservara su propia identidad.
La paradoja resulta fascinante. La antigua Onkyo Corporation que muchos aficionados recuerdan ya no existe como aquella gran empresa independiente que fabricaba sus equipos en Japón. Sin embargo, el nombre Onkyo continúa vivo, sus productos siguen llegando al mercado y detrás de ellos existe hoy una estructura empresarial internacional muy diferente a la de hace veinte o treinta años.
Y eso nos devuelve a la pregunta que nos hacíamos al principio: ¿Onkyo existe? La respuesta es sí. Existe, pero no como antes. Y quizá precisamente ahí reside la parte más fascinante de esta historia: Onkyo no consiguió sobrevivir permaneciendo inmóvil, sino transformándose por completo para poder seguir adelante.

El regreso de una leyenda: Onkyo cumple 80 años mirando al futuro
Y quizá la mejor manera de comprobar que la historia de Onkyo no terminó en 2022 sea mirar lo que está ocurriendo ahora mismo. En 2026, Onkyo cumple 80 años, y la compañía está aprovechando este aniversario para presentar una nueva generación de productos con los que pretende recuperar parte del espíritu que convirtió a la marca en una referencia del audio.
La nueva Onkyo no reniega de su pasado. Al contrario, lo utiliza como fuente de inspiración. En su 80.º aniversario ha presentado las nuevas familias Muse y Creator, dos gamas que recuperan elementos de diseño de algunos de sus equipos históricos y los combinan con tecnologías que poco tienen que ver con aquellas enormes cadenas Hi-Fi de los años 70 y 80.
Uno de los productos que mejor representa esta filosofía es el Muse Y-50, un amplificador integrado con funciones de streaming que combina una estética inspirada en los grandes componentes de Onkyo de los años 90 con una electrónica completamente actual. Su edición especial del 80.º aniversario incorpora paneles laterales de madera y un frontal de aluminio, mientras que en su interior encontramos amplificación Clase D, conectividad de red y compatibilidad con servicios de música en streaming.
La gama Creator sigue un camino diferente, pero la filosofía es prácticamente la misma. Sus monitores activos GX-30ARC y GX-10DB están pensados para espacios más pequeños y para una generación que escucha música, juega, trabaja y crea contenidos delante de un ordenador. Sin embargo, su diseño recupera claramente el espíritu de los antiguos monitores Onkyo D-200 Liverpool de 1987, reinterpretándolo con amplificación digital, Bluetooth, USB-C y, en el GX-30ARC, HDMI ARC.
Y eso resulta especialmente significativo. Durante décadas, Onkyo había construido su reputación alrededor de equipos que ocupaban un lugar protagonista en el salón: grandes amplificadores, receptores AV y sistemas de alta fidelidad. Ahora la marca está intentando llevar aquella misma filosofía a un mundo en el que la música puede llegar desde un ordenador, un teléfono, un servicio de streaming, un televisor o una consola.
También continúa presente en uno de los territorios que más contribuyeron a construir su prestigio: el cine en casa. La compañía mantiene actualmente sus familias de receptores AV y anuncia una nueva generación de productos para esta categoría, mientras al mismo tiempo amplía su catálogo hacia sistemas estéreo, streaming y soluciones de audio más compactas.
Es una Onkyo diferente, por tanto, pero hay algo que no ha cambiado. La compañía sigue recurriendo a su historia como una parte importante de su identidad. Los acabados en madera, los diseños inspirados en amplificadores clásicos y las referencias a algunos de sus productos más recordados no son simples ejercicios de nostalgia: forman parte de una estrategia para conectar aquella generación que creció con el Hi-Fi tradicional con otra que descubre ahora el placer de escuchar música con un buen sistema de sonido.
Ochenta años después de que Takeshi Godai fundara aquella pequeña compañía en Osaka, el nombre Onkyo sigue apareciendo en equipos de audio que llegan al mercado. La empresa que los aficionados conocieron durante décadas ya no es la misma y su estructura empresarial ha cambiado profundamente, pero la marca continúa intentando escribir nuevos capítulos de su historia.
Y quizá eso sea lo más sorprendente de todo. Después de una quiebra, varias reorganizaciones, cambios de propietarios y una transformación completa del mercado del audio, Onkyo ha llegado a su 80.º aniversario sin convertirse en una pieza de museo.
La historia que comenzó en Japón en 1946 todavía está sonando.
